El también gerente general de Air Canada cuenta sus desafíos como líder del gremio y asegura que su principal preocupación apunta al aumento de costos y problemas operacionales pendientes en el terminal Arturo Merino Benítez.

A dos meses de haber sido elegido como presidente de la Asociación Chilena de Líneas Aéreas (Achila), el gerente general de Air Canada, Alfredo Babún, tiene absoluta claridad de cuáles son sus desafíos. Si bien la industria aérea local está creciendo a tasas altas en comparación con otros años, y según la Junta de Aeronáutica Civil (JAC) este ejercicio se alcanzará un récord de tráfico de 20 millones de pasajeros, la tarea a la cabeza del gremio no es menor. En el último tiempo, las aerolíneas han manifestado su molestia por el alza de tarifas impulsada por el concesionario del aeropuerto de Santiago (Nuevo Pudahuel).

En este sentido, Babún afirmó: «Creo que lo de Nuevo Pudahuel es archirrequete conocido, que en el minuto que ellos tomaron la concesión subieron las tarifas sin haber puesto un clavo nuevo en el aeropuerto y eso lo encuentro una falta de respeto». Añadió que más allá de ser ejecutivo de una línea aérea, como usuario, le reclamó muchas veces al concesionario anterior (SCL) por el servicio, asegurando que los baños estaban sucios o que había problemas con las mangas. Pero el ejecutivo profundizó en las críticas. Dijo que no concibe que en el terminal Arturo Merino Benítez no exista una sala adecuada para familiares en caso de que exista un incidente con un avión y se requiera de un espacio para atender a esas personas ante una crisis.

«Nuestra principal preocupación apunta a las alzas de costos y problemas operacionales pendientes en el aeropuerto de Santiago, y que tienen múltiples aristas relevantes», comentó el nuevo líder del gremio. Uno de los problemas, a su juicio, radica en las dificultades operativas en la cinta transportadora de equipajes, con sus continuas fallas, y que generan mucha preocupación de cara a la temporada alta.

Recalcó que esto obedece a que la antigua concesionaria tenía que haber terminado los trabajos antes de irse. Como ejemplo de los contratiempos que enfrentan tanto las líneas aéreas como los clientes, recordó que hace dos meses atrás se echó a perder este sistema para trasladar equipaje, permaneciendo sin funcionar durante un par de horas. «Solo a una compañía aérea en ese minuto se le quedaron mil maletas abajo. Si tú piensas cuánto le significa a esa compañía aérea indemnizar al cliente porque la maleta no le llegó, estamos hablando de muchos miles de dólares, ¿y quién paga? Nosotros pagamos», lamentó.

¿Quién responde?

El gerente de Achila, Rodrigo Hananías, comentó que si bien ante esta situación se han adoptado medidas de mitigación, estas no han sido soluciones de fondo. «El problema no se ha resuelto y vemos con mucha preocupación qué es lo que vaya a suceder en temporada alta o en otras fechas de alta demanda como el 18 de septiembre que se viene», manifestó.

Babún reconoció que este no es solo un tema del concesionario, si no que existe falta de coordinación entre todas las entidades aeroportuarias. «Todo el mundo se lava las manos: el Ministerio de Obras Públicas (MOP) le tira la pelota a la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) y esta se la tira al concesionario, el concesionario a la línea aérea, pero yo estoy pagando por un servicio que no se está dando», sostuvo.

No obstante, Hananías aseguró que hay otras dificultades, principalmente de infraestructura del aeropuerto, que tienen un claro responsable: el MOP. «No existe un terminal de carga y los cargueros -porque hay líneas aéreas exclusivamente cargueras y otras que son mixtas, que llevan pasajeros y carga- están enfrentados a una situación que se va tornando cada vez más crítica, porque no están satisfechas las necesidades operacionales para el transporte de mercancías», aseguró. Respecto de este tema, aclaró que ese no es un problema de Nuevo Pudahuel, es un problema de quien diseñó el plan maestro del aeropuerto nuevo (MOP).

Con la ampliación del aeropuerto de Santiago, se espera absorber un tráfico de 30 millones de pasajeros a 2020. Pese a que para las aerolíneas este es un objetivo positivo, a favor del crecimiento de la industria aérea, Babún cuestionó la posibilidad de alcanzar esta meta. «¿Cómo vamos a poder manejar 30 millones de pasajeros si, de hecho, el terminal 2 ni siquiera tiene un poste clavado en el suelo para empezar a construir un terminal como corresponde?», manifestó y añadió que no se sabe qué va a pasar con el estacionamiento actual, que está detrás del hotel Holiday Inn, que no va a existir, porque ahí va a ir el terminal 2. «¿Dónde van a mover los estacionamientos? No tengo idea», concluyó.

«Hasta que no esté construido el terminal 2, que las huinchas transportadoras funcionen, que haya suficientes puertas de embarque, que haya un sistema de estacionamientos como corresponde, la verdad que no le veo mucho futuro (a la meta de alcanzar 30 millones de pasajeros)».


Alfredo Babún
Presidente de Achila

Fuente: Economía y Negocios, El Mercurio
Edición del: 10 de Septiembre de 2016